Derecho Penal

    

       

 Sección a Cargo de Diego Iglesias   

          

El latrocinio precisa una conexión accidental y ocasional entre el robo y el homicidio.
Delitos Contra la Propiedad - Jurisprudencia Local

El continuar con la portación del arma con la que se perpetró el robo, escinde aquella de esta figura imponiendo un concurso real entre ambas.

Tribunal en lo Criminal nro. 2 Departamento Judicial Bahía Blanca, epte. 736/10, o.i. 2620, caratulado: “LÓPEZ, Manuel Ángel por robo agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de fuego de uso civil sin autorización legal y MORALES, Claudio Guillermo por homicidio calificado criminis causa, robo calificado por el uso de armas y portación de arma de fuego de uso civil sin autorización en Bahía Blanca. Víctimas: Ricardo Pelayes y otros”, rta. 20 de abril 2011.


                                                                                                Libro de Sentencias  

// la ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires a los veinte días del mes de abril del año dos mil once, se constituyen en la Sala de Acuerdos los señores Jueces del Tribunal en lo Criminal nro. 2 del Departamento Judicial de Bahía Blanca, doctores Claudia Cecilia Fortunatti, María Eloísa Errea de Watkins y Alejandro Salvador Cantaro, para dictar sentencia en la presente causa caratulada “LÓPEZ, Manuel Ángel por robo agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de fuego de uso civil sin autorización legal y MORALES, Claudio Guillermo por homicidio calificado criminis causa, robo calificado por el uso de armas y portación de arma de fuego de uso civil sin autorización en Bahía Blanca. Víctimas: Ricardo Pelayes y otros” –respecto del segundo de los nombrados- y en la causa agregada por cuerda, N° 286/10, Orden Interno 2624, caratulada: “MORALES, Claudio Guillermo por robo calificado en los términos del art. 166 inc. 2° del Código Penal en Bahía Blanca. Víctima: Adrián Edgardo Vlek”, conforme a las disposiciones del Art. 375 del Código Procesal Penal, resolviéndose plantear y votar las siguientes
C U E S T I O N E S
1ra.) ¿Qué calificación legal corresponde a los hechos especificados en la cuestión primera del veredicto precedente?
2da.) ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?
V O T A C I O N
A LA PRIMERA CUESTION LA SEÑORA JUEZ DOCTORA ERREA DE WATKINS DIJO: El Señor Agente Fiscal, al formular su acusación, calificó los hechos –en primer término- como robo calificado por el uso de arma (dos hechos), homicidio calificado criminis causae y portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal en concurso real de delitos, en los términos de los artículos 80 inciso 7°, 166 inciso 2° párrafo tercero, 189 bis párrafo sexto y 55 del Código Penal, solicitando para el encartado la pena de reclusión perpetua con más las accesorias legales y costas; y subsidiariamente, calificó los hechos como robo calificado por el uso de arma, homicidio en ocasión de robo y portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal en concurso real de delitos, en los términos de los artículos 165, 166 inciso 2° párrafo tercero, 189 bis párrafo sexto y 55 del Código Penal, solicitando para el encartado la pena de treinta años de prisión con más las accesorias legales y costas.
Por su parte el Sr. Defensor del imputado manifestó su discrepancia con la calificación sustentada en primer término por el Fiscal; sostuvo que al declarar, su defendido hizo un relato de los hechos que resultó similar al que hicieron los testigos Costa y Marchegiani, y –afirmó- si no se prueba que mintió en su declaración, la conclusión a la que llega el Fiscal es arbitraria y subjetiva, basada en el juicio propio del que la hace. El plus subjetivo que le endilga a Morales no está acreditado, ya que todos los testigos refieren que Morales y López se pusieron de acuerdo para ir a robar, no para ir a matar, y las propias víctimas Costa y Marchegiani nunca hablaron de una intención mortal, sino siempre de una intención de robo: “dame la plata”, “dónde está la caja?”, por lo que el Sr. Defensor sostiene que se trató de una muerte accidental, y que la calificación correcta sería la de homicidio culposo en concurso real con robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse y estos en concurso ideal con portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, sosteniendo que el solo hecho de haber ido a robar con armas cargadas no acredita el dolo eventual, y que el elemento subjetivo debe comenzar a analizarse a partir del inicio de la concreción del robo; y subsidiariamente, en caso que el Tribunal no lo encontrara procedente, aceptó la calificación propuesta en subsidio por el Ministerio Público Fiscal, de robo calificado por el uso de arma, homicidio en ocasión de robo y portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal en concurso real de delitos.
En primer término voy a referirme a la calificación que corresponde al hecho que culminó con la muerte de Ricardo Pelayes. Entiendo que del análisis de las constancias de la causa y principalmente del contenido de las declaraciones de quienes fueron testigos presenciales, se desprende claramente que los hechos contenidos en la causa principal deben calificarse conforme lo propugnado de manera subsidiaria por el Señor Agente Fiscal. Sin ahondar en transcripciones de declaraciones que ya fueron oportunamente valoradas, debo decir que el propio testigo Costa, quien resultó damnificado en el robo y era amigo y empleador de la víctima mortal, manifestó que el imputado le pegó un golpe en la nuca con el puño de la mano con la que sostenía el arma, y aclaró que cuando siente el golpe, siente un disparo arriba, como si hubieran disparado al techo, y el declarante cae al piso. Tanto Costa como Marchegiani coincidieron en que el golpe y el disparo fueron simultáneos, con lo que no puedo restar credibilidad a lo declarado por el imputado, quien manifestó que al golpear a Costa el arma se disparó e impactó en la víctima Pelayes.
Para que proceda el tipo penal previsto por el art. 165 del código de fondo, debe existir una conexión accidental u ocasional entre la figura del robo y la del homicidio, este último resultado es lo que agrava y califica el robo, el que debe haberse consumado o al menos tener un principio de ejecución. Por otra parte, y no obstante que existen diferentes interpretaciones doctrinarias respecto de la aplicación de este tipo penal, concluyo en que en este caso el imputado debió necesariamente representarse el resultado al decidir ir a robar con un arma que no solo se encontraba cargada, con munición en la recámara y lista para ser disparada, sino que además no tenía el arco guardamonte que protege al gatillo, generando el riesgo de una consecuencia fatal, que para él era previsible.
Esta conclusión la extraigo de lo dictaminado en el debate por el Perito en Explosivos Técnico Superior en Balística Forense Gabriel Esteban Lastra, en cuanto a que el arma con la que se produjo el disparo, carecía del arco guardamonte -el que se encuentra en la parte exterior de la cola disparadora y cumple funciones de seguro- y el faltante del arco guardamontes puede producir por enganche o roce de la cola disparadora, un disparo accidental. Explicó que el disparo accidental se puede producir también por una caída del arma desde una determinada altura o si se efectúa un golpe con el arma en la cola disparadora; y para ello deben darse dos circunstancias, que haya una bala en la recámara y que el martillo percutor se encuentre montado en primera acción, para lo cual se debe accionar para atrás la corredera, colocar una bala y cerrar la corredera, y así el arma queda en condiciones de ser disparada.
En segundo lugar en cuanto al hecho de portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal en los términos del art. 189 bis sexto párrafo del Código Penal, si bien el Sr. Fiscal de Juicio hizo referencia al formular su acusación a las mismas  circunstancias de tiempo y lugar en que se produjo el robo, atento lo declarado por algunos testigos, que refirieron que los autores del hecho huyeron con las armas del lugar a bordo de una motocicleta; y tomando en consideración que el arma que portaba el encartado Morales, con el que se causó la muerte de Pelayes, fue secuestrada días después en el marco del allanamiento llevado a cabo en la vivienda de la calle Roberto Arlt 248/250 de esta ciudad, entiendo que la referida portación se extendió más allá de la utilización de dichas armas para la concreción del robo, lo que constituye entonces un concurso real de delitos entre el antes mencionado y el tipo descripto por el art. 165 del Código Penal.
Por todo lo expuesto, y de conformidad con lo tratado y resuelto por el Tribunal en las cuestiones primera y segunda del veredicto precedente, los hechos por los que se acusa al procesado Claudio Guillermo Morales deben calificarse –en concordancia con la calificación efectuada en forma subsidiaria por el Sr. Fiscal de Juicio en sus alegatos- como homicidio en ocasión de robo, portación de arma de fuego de uso civil sin autorización legal y robo agravado por el uso de armas en concurso real de delitos en los términos de los Arts. 165, 189 bis párrafo sexto, 166 inc. 2° párrafo tercero y 55 del Código Penal. Por los fundamentos antes expuestos así lo voto por ser mi sincera convicción razonada (Art. 375 inc. 1° del Código Procesal Penal).
A  la   misma  cuestión los Sres.  Jueces  DRES. CANTARO Y FORTUNATTI, adhirieron por iguales fundamentos a lo expresado por la Magistrado preopinante, por ser ésa también su sincera y razonada convicción, votando en idéntico sentido. (Art. 375 inc. 1° del Código Procesal Penal).
A LA SEGUNDA CUESTION LA SEÑORA JUEZ DRA. ERREA DE WATKINS EXPRESO: Atento el resultado a que se ha llegado al tratar la cuestión anterior, como asimismo las cuestiones tercera, cuarta y quinta del veredicto precedente, corresponde CONDENAR al procesado CLAUDIO GUILLERMO MORALES como coautor y autor penalmente responsable respectivamente de los delitos de homicidio en ocasión de robo, portación de arma de fuego de uso civil sin autorización legal y robo agravado por el uso de armas en concurso real de delitos en los términos de los Arts. 165, 189 bis párrafo sexto, 166 inc. 2° párrafo tercero y 55 del Código Penal, cometidos en la ciudad de Bahía Blanca el día 24 de abril del año 2009 en perjuicio de Ricardo Gualberto Pelayes, Carlos Manuel Costa y Daniel Luis Marchegiani; y el día 14 de abril del año 2009 en perjuicio de Adrián Edgardo Vlek, Eduardo Alejandro Del Valle y otros, respectivamente, a la PENA DE VEINTICINCO (25) AÑOS DE PRISIÓN con más las accesorias legales de inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena, privación de la patria potestad, de la administración de los bienes y del derecho de disponer de ellos por actos entre vivos, mientras dure la pena, CON COSTAS. (Arts. 5, 12, 19, 29 inc. 3°, 40, 41, 41 bis, 165, 189 bis párrafo sexto, 166 inc. 2° párrafo tercero y 55 del Código Penal y Arts. 530 y 531 del  Código Procesal Penal). Así lo voto por ser mi convicción sincera. (Art. 375 inc. 2° del Código Procesal Penal).
                   Los señores Jueces, DRES. CANTARO Y FORTUNATTI, por iguales fundamentos votaron en el mismo sentido (Arts. 5, 12, 19, 29 inc. 3°, 40, 41, 41 bis, 165, 189 bis párrafo sexto, 166 inc. 2° párrafo tercero y 55 del Código Penal y Arts. 375 inc. 2°, 530 y 531 del Código Procesal Penal). Con lo que terminó este Acuerdo que firman los Sres. Jueces nombrados.-
 

 

 

 

 

 


SENTENCIA
Bahía Blanca, abril 20 de 2011.-
Y VISTOS; Considerando: Que en el Acuerdo que antecede ha quedado resuelto:
 Que la calificación legal que corresponde a los hechos cometidos por el procesado Claudio Guillermo Morales es la de homicidio en ocasión de robo, portación de arma de fuego de uso civil sin autorización legal y robo agravado por el uso de armas en concurso real de delitos en los términos de los Arts. 165, 189 bis párrafo sexto, 166 inc. 2° párrafo tercero y 55 del Código Penal.
 Por esto y los fundamentos del acuerdo que precede: se CONDENA al procesado CLAUDIO GUILLERMO MORALES como coautor y autor penalmente responsable respectivamente de los delitos de homicidio en ocasión de robo, portación de arma de fuego de uso civil sin autorización legal y robo agravado por el uso de armas en concurso real de delitos en los términos de los Arts. 165, 189 bis párrafo sexto, 166 inc. 2° párrafo tercero y 55 del Código Penal, cometidos en la ciudad de Bahía Blanca el día 24 de abril del año 2009 en perjuicio de Ricardo Gualberto Pelayes, Carlos Manuel Costa y Daniel Luis Marchegiani; y el día 14 de abril del año 2009 en perjuicio de Adrián Edgardo Vlek, Eduardo Alejandro Del Valle y otros, respectivamente, a la PENA DE VEINTICINCO (25) AÑOS DE PRISIÓN con más las accesorias legales de inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena, privación de la patria potestad, de la administración de los bienes y del derecho de disponer de ellos por actos entre vivos, mientras dure la pena, CON COSTAS. (Arts. 5, 12, 19, 29 inc. 3°, 40, 41, 41 bis, 165, 189 bis párrafo sexto, 166 inc. 2° párrafo tercero y 55 del Código Penal y Arts. 530 y 531 del  Código Procesal Penal).
Procédese al decomiso de un sobre conteniendo placa radiográfica, un pantalón de jean desgastado, una campera de corderoy marca Gabucci (efecto 113.445 detallado a fs. 802), un sobre de papel con filamentos pilosos, un recipiente plástico con filamentos pilosos, una remera de mangas cortas blanca, un buzo de mangas largas color gris marca Nike, un sobre de papel con tugo eppendrof, un sobre de papel blanco conteniendo restos combustionados de remera negra, un sobre de papel madera conteniendo una campera de jogging azul y turquesa, un sobre de papel madera conteniendo dos broches metálicos y un sobre de papel madera conteniendo un cuello de manta polar negro (efecto 113.648 detallado a fs. 802), una pistola marca GMC serie N° 15583, calibre 22 largo, una pistola marca Tala serie N° 38393, calibre 22 largo, un tubo conteniendo un proyectil deformado y tres cartuchos marca FM calibre 22 largo y tres plomos desnudos deformados, (efecto 114.079 detallado a fs. 802); y su posterior entrega a la autoridad policial que corresponda para su destrucción. (Arts. 522 del Código Procesal Penal y 23 quinto párrafo in fine del Código Penal).
En cuanto al teléfono celular marca Nokia color negro, el teléfono celular marca Siemens color negro y gris, el teléfono celular marca Nokia color rojo y blanco, y el par de zapatillas marca Nike, que también fueran secuestrados en la presente, atento que no se encuentran sujetos a decomiso, restitución ni embargo, deberán ser devueltos a las personas a quienes se les secuestraron. (Art. 523 primera parte del Código Procesal Penal).
Regúlanse los honorarios profesionales de los Dres. Sebastián Martínez (inscripto al T.IX -F.63 del C.A.B.B.) y Fernando Candia (inscripto al T.VIII -F.100 del C.A.B.B.) por su labor como defensores del imputado, en la suma de ocho mil pesos ($8.000) y mil pesos ($1.000) respectivamente, más el adicional de ley. (Arts. 9 ap.16 b), II, 15, 16, 28 y 33 de la ley 8904 y sus modificatorias, leyes 10.310 y 11.593).
Regístrese. Notifíquese y una vez firme, dése intervención al Señor Juez de Ejecución Penal de este Departamento Judicial (artículos 25 y 374, último párrafo  del  Código  Procesal  Penal –Ley 11.922-).

 

 
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