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Trata de personas, configuración sin privación de la libertad pero aprovechando las condiciones de especial vulnerabilidad.

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Causa “ACTUACIONES INSTRUIDAS s/ Inf. Ley 26.364”.

Juzgado Federal de La Pampa. rta. 2 de junio 2009. 

///ta Rosa,   02   de junio de 2009.

AUTOS Y VISTOS:

      La presente causa caratulada “ACTUACIONES INSTRUIDAS s/ Inf. Ley 26.364”, registraba bajo el nº 324/09 de la Secretaría en lo Criminal y Correccional de este Juzgado Federal, traída a despacho para resolver sobre la situación procesal de O.J.M., y

CONSIDERANDO:

                 I.- De los hechos:

                 Que se inicia la presente causa con la novedad cursada por el Oficial Subinspector de la Policía de la Provincia de La Pampa, J. L. P., que hizo saber al Comisario H. D. R., Jefe de la Comisaría de la localidad de Colonia 25 de Mayo, que a las 20:10 horas del día 12 de mayo del corriente año se había presentado en la guardia de esa unidad una ciudadana boliviana que manifestó que hacía su presentación a solicitud  de la Oficina de Migraciones a fin de ser identificada, por lo había sido atendida por el Cabo D. P. y en un momento de la conversación que mantenía con la mujer ésta se largó a llorar y le manifestó que había llegado al país para trabajar como bailarina en la ciudad de Rosario y que la habían llevado a la ciudad de Santa Rosa y, posteriormente, a esa localidad, engañada para ejercer la prostitución en el local nocturno “E. R.”, ubicado sobre ….., donde se hallaba desde el 17 de abril de 2009 y donde había comenzado a ejercer su trabajo como alternadora el día viernes  8 de mayo de 2009 (fs. 2).

                 Que, en consecuencia, la prevención procedió a recibirle declaración a esta ciudadana boliviana – en adelante, la denunciante – en la que ésta precisó que se había radicado en Asunción del Paraguay por razones de índole familiar y tras un entredicho con su hermana se retiró de su domicilio y a través de una chica que había conocido en aquella ciudad tomó conocimiento de que una señora podría ayudarla por lo que se presentó en el domicilio de esta mujer, donde permaneció aproximadamente una semana y le ofreció que fuera a Rosario en la Argentina; que le preguntó como sería el lugar y a qué se iría y la señora le respondió que podría conseguir trabajo como bailarina, que ganaría bien y que tendría muchos beneficios. Que pasaron unos tres días desde la conversación y decidió retirarse del lugar y fue allí cuando la señora le dijo que tenía el viaje preparado para Rosario para el otro día; que al salir del lugar la señora le entregó un papel con indicaciones e instrucciones para viajar desde Rosario a la ciudad de Santa Rosa, La Pampa (ver fs. 45/46), y le dijo que al llegar a este lugar la esperaría un señor de nombre J. y que si éste no estaba que se contactara con un tal Rubén, empleado de la empresa Flecha Bus, quien fue el que le entregó los pasajes para la ciudad de 25 de Mayo. Al llegar a este último lugar se bajó frente a la estación de servicios y fue recogida por el señor J. U. en un vehículo color blanco.

                 Que llegó el día 18 de abril a la madrugada y mantuvo una charla con U. en la cocina del inmueble donde éste le dijo que necesitaba tener sus papeles en orden para empezar a trabajar y que no se asomara al local porque la policía del lugar iba a controlar  y si la encontraban le clausurarían el local. Que estuvo más o menos tres semanas sin trabajar, lapso en el cual vino con U. a esta ciudad y fueron a la ciudad de Buenos Aires a tramitar la documentación migratoria. Que el día viernes – anterior a la fecha de la denuncia – había salido al salón a trabajar y esa altura ya sabía que tendría que ejercer la prostitución para poder pagar las deudas que habían originado sus papeles, su estadía, sus viajes y todo lo que el señor J. le había proporcionado; que ya anteriormente, en charlas mantenidas, éste le había puesto en conocimiento del trabajo que debería realizar en el local y que consistía en atender clientes en la barra con tragos, como así también mantener relaciones sexuales a cambio de dinero. A esa altura ella se encontraba confundida y con muchas ganas de retirarse del lugar y solamente quería cancelar lo adeudado para poder irse por lo que accedió a lo que le pedían. Que al ser llevada la comisaría para realizar un trámite y al ser entrevistada por el policía que le tomó la declaración decidió contar lo antes relatado (fs. 4/vta.).

                 Al comparecer ante la Sra. Fiscal Federal la denunciante agregó que todas las chicas que estaban en el local “E. R.” eran de la misma zona del Paraguay y tenían entre 18 y 20 años de edad. Que las chicas le dijeron que tenía que pagar una cuenta de los papeles, los pasajes y su estadía; desde el día que llegó hasta el 9 de mayo se le hizo un total de $ 1.651; había empezado a trabajar ese día para descontar, trabajó ese día y el domingo y que creía que había hecho unos $ 150. Explicó que creía que por chica U. pagaba unos $ 1000 y que la mujer que la había enviado a la Argentina llamaba a U. todos los días reclamándole la comisión pero éste le decía que hasta que ella no empezara a trabajar no le pagaría. Que el domingo habían ido con las chicas al billar del pueblo, que las deja salir sin los papeles de radicación los días miércoles, sábados y domingos, si salen del boliche el día que no tienen franco J. las multa y entonces siempre están endeudadas; que éste no les pega pero las maltrata psicológicamente y toman cerveza para olvidarse. Que todas las chicas de Paraguay viven allá en una villa y son de extrema pobreza. Que cuando J. la llevó a la policía a ficharse ella le preguntó al policía para qué le servía la ficha y éste le contestó que era para cuidarla en 25 de Mayo y le preguntó como estaba y ella le contestó que odiaba La Pampa y 25, el Sauzal, el R. y la habitación 2, que pensaba escaparse y el policía la sacó por la puerta de atrás y después la trajeron  a esta ciudad y a J. no lo vio más. Que cuando viajó a Buenos Aires por los trámites no se fue porque no tenía dinero ya que J. había sacado los pasajes de ida y de vuelta y le dio $ 100 para manejarse en Buenos Aires y el estampillado para el certificado de antecedentes le salió $ 12 (fs. 7/8).

                 En virtud de lo actuado la Sra. Fiscal Federal formuló requerimiento de instrucción (fs. 9/10) y se dispuso librar orden de allanamiento respecto del local nocturno “E. R.” sito en …, Colonia 25 de Mayo, propiedad del Sr. O. J. U. (fs. 11/13).

                 Para diligenciar la medida, la prevención a cargo del Subcomisario A. P., Segundo Jefe de la Brigada de Investigaciones UR-I, y testigos civiles requeridos al efecto se constituyeron en el lugar a las 23:30 horas del día 13 de mayo de 2009, donde fueron atendidos por J. A. U., quien les indicó que el propietario O. J. U. dormía por lo que, una vez en presencia de éste se procedió a dar lectura a la orden extendida por este Juzgado.

                 Iniciada la diligencia se dejó constancia de las condiciones edilicias del lugar y de la presencia de cinco mujeres de nacionalidad paraguaya que se encontraban en las habitaciones; se procedió al secuestro de efectos personales de la denunciante hallados en las habitaciones. Se constató que la barra del local poseía estructuras de madera divisorias, sin puertas, de las cuales dos poseían un cerramiento metálico con un candado cuya llave se halló en la caja registradora; dentro de este lugar se hallaron un cuaderno que tenía anotaciones en las tres primeras páginas referidas a los nombres de tres mujeres y la descripción de las ganancias y gastos de cada una, por lo que se procedió a su secuestro. Se procedió al secuestro de una cámara fotográfica digital que poseía entre otras fotografías de índole personal fotos de una mujer bailando en el caño ubicado en el centro del local. Se dejó constancia que detrás de la barra del local, en un compartimiento sin ningún cerramiento, se hallaban los certificados de residencia precaria de las mujeres de nacionalidad paraguaya que se encontraban allí, a excepción de una de ellas que había llegado hacía dos días (ver acta de fs. 24/26 vta., croquis de fs. 53/54 y fotografías de fs. 55/63).

                 A resultas de lo actuado se dispuso la detención de O. J. U. (fs. 30).

                 II.- Imputación y descargo:

                 Se atribuyó a O. J. U. (fs. 73 vta.) “haber acogido o recibido a mujeres extranjeras mayores de 18 años abusando de su situación de vulnerabilidad –las que eran captadas en Paraguay y enviadas a este país, para lo que el compareciente pagaba todos los gastos del traslado y migratorios y las recogía a su arribo- a fin explotarlas mediante el facilitamiento y obtención de provecho económico del comercio sexual que tales mujeres ejercían en el local de su propiedad denominado “E. R.”, sito en…, La Pampa. Hecho agravado por haberse cometido en perjuicio de, al menos,  siete mujeres”.

                 En su descargo manifestó que lo que puede decir es que ninguna de las chicas está encerrada y hace lo que no quiere hacer. Ninguna está obligada a hacer lo que no quiere hacer. Ellas cuando vienen a trabajar de esto, de prostitutas, saben a qué vienen y nadie las obliga. La única gente que las obliga a trabajar y a mandar dinero es la familia, la mayoría de los casos es la misma madre. Las puertas del local están abiertas, pueden entrar y salir cuando quieren, se manejan en taxi, hacen sus cosas. En el caso especial de esta señorita que supuestamente ha hecho una denuncia era, justamente, con la que mejor relación ella tenía, por eso se sorprendió cuando pasó esto porque esta señorita llegó hace unos quince días del Paraguay. El declarante le llevó personalmente a la Embajada boliviana porque ella no quería ir sola porque no sabía donde era, de ahí de la Embajada tardaban una semana en darle el antecedente y ella le dijo que tenía un novio en Buenos Aires por lo que le dijo que hiciera lo que quisiera, si quería quedarse para ver el novio o volver, ella decidió volverse. A la semana, cuando estuvo el antecedente volvió a Buenos Aires en colectivo a buscar su certificado de antecedentes, cuando volvió al día siguiente vinieron a Santa Rosa  hacer la radicación, se volvieron a 25 y realizaron el trámite de la Libreta Sanitaria, que sin la radicación no lo podía terminar. Esto fue el viernes pasado, que fue cuando terminaron con todos los trámites. Cuando terminaron la Libreta le dijo “bueno D. lo único que falta hacer es la ficha en la comisaría”, fueron a la comisaría y el comisario de migraciones no estaba y le dicen “vengan el lunes o martes”, volvieron el martes a la tarde a hacer la ficha y después de ahí no la vio más, insistió en la Comisaría adonde fue con alguna de las otras chicas a ver que le había pasado y no le dieron respuesta alguna. Mientras están sin trabajar, esos diez o quince días que están sin los papeles, les da de comer, les da plata para que vayan a hablar por teléfono, les da plata para que le giren a la familia que es su mayor obligación en todos los casos y se manejan con la libertad que quieren cumpliendo con reglas que hay que cumplir como en todos los comercios, de limpieza. Preguntado de que forma se contacta con las chicas que vienen a trabajar a su local, contestó que hace cinco años que están viniendo paraguayas a trabajar a su local – primero estuvo acá- así que hay montones de chicas que han pasado y se pasan el número entre ellas, o llaman las chicas, o llama la madre de las chicas o llama la tía. A veces, lo llaman y le dejan el número y luego el declarante lo llama. Uno se ha criado en otro tipo de familia y cuesta creer que en la mayoría de los casos sea la misma madre de la chica la que llama para ofrecer el trabajo de la hija, o las obligan a ir a trabajar; a pesar de los años que hace que está en esto todavía le cuesta creer que pasen estas situaciones. Que en este momento todas las chicas están en su local sin trabajar, se quedaron solas esperando que vuelva el declarante para poder trabajar, así que si no se van es porque no quieren. Ellas son libres de irse cuando quieren, que la noche del lunes/martes no quisieron trabajar porque no tenían ganas y les dio la noche libre, salieron y volvieron tarde alcoholizadas y  no hubo problema. Por eso esta denuncia que le hace esta chica lo sorprende totalmente porque es con la que mejor relación tenía del grupo. Preguntado por la Sra. Fiscal si en todos los casos en que ha recibido chicas del exterior ha sido de la forma relatada o si hay alguna otra persona que le manda las chicas, contestó que en la mayoría de los casos es como relatara anteriormente. Son las mismas chicas, amigas o familiares las que llaman para pedir trabajo para las chicas. En el 99 % de los casos es un familiar – la madre, la tía o la hermana – la que llama; esto es por lo que le manifiestan por teléfono pues desde aquí no puede verificar esto, pero es a quien luego las chicas le giran plata que es a un familiar o a la casa donde viven. Preguntado por la Sra. Fiscal Federal por la forma en que se realiza el pago del trabajo de las chicas, contestó ellas cobran cuando termina la noche lo  que hicieron de baile, lo que hicieran de copas, lo que hicieron de show, se los paga todo esa misma noche si es que no están borrachas y si están borrachas les paga al día siguiente cuando despiertan, que es la mayoría de las veces. Los arreglos que ellas hacen con los clientes para irse con ellos luego de que terminan la noche es problema de ellas, pero se van afuera. Preguntado por la Sra. Fiscal Federal si ellas no pasan con los clientes a las habitaciones que hay en el lugar, según el croquis, contestó que ellas pasan ahí con los que quieren pero por lo general ellas tienen su noviecito. Preguntado si las chicas tienen la documentación migratoria en poder de ellas, contestó que la tienen ellas, la cédula la tiene cada una y la radicación la suelen poner en una caja que hay debajo de la barra para ponerla y sacarla cuando quieran, porque hacen controles periódicos. Preguntada por la Sra. Fiscal Federal qué es lo que se denomina “pase” dentro de su comercio, contestó que el pase es el arreglo que ellas hacen con el cliente para una salida, para tener relaciones sexuales. Preguntado por la Sra. Fiscal cuánto de ese pase le queda al declarante, contestó que eso es de ellas, lo que arreglen de eso es de ellas. La ganancia del declarante es la mitad de la copa y el gasto de los clientes. Preguntado si las chicas tienen días fijados para poder salir, contestó que el día libre es el domingo o el lunes y después cuando se van al pueblo deben estar de vuelta para empezar la noche a las doce o doce y media de la noche, que se van a un pool que hay en el pueblo. Esto pueden hacerlo cuando quieren, mientras que lleguen a las doce o doce y media que es cuando se abre la puerta para empezar a trabajar. Exhibido que es el cuaderno secuestrado donde están las cuentas del dinero de las chicas, donde se le hace notar que siempre están en negativo nunca pueden irse, contestó que en el cuaderno están en negativo pero en el bolsillo están en positivo, con las propinas que le dan los clientes siempre tienen dinero en el bolsillo. Las pastillas que hay detalladas son unas que debió tomar una chica porque no le paraba el sangrado de su menstruación. Ellas deben pagarse todos los gastos porque si no su negocio no funcionaría; en el local lo único que gastan es en la comida, no pagan luz, gas o alquiler. El caso particular de “Teresa” por sus características físicas – es petisita y gorda – nadie quiere acercársele pero como era prima de una de las chicas que trabajaba ahí la dejó en el lugar  y le pagaba $ 20 por día para que hiciera la limpieza del local, por ahí hizo alguna copa por eso es que tiene tan poco anotado, pero la mayoría de las chicas cancelan su deuda a la semana. Que les da dinero cuando necesitan y no tienen porque no las va a dejar sin comer o sin dinero para hablar por teléfono con la familia. Que el concepto que la mayoría de la gente tiene de las personas que, como el declarante se dedican a este negocio, es el equivocado. Para el declarante es un negocio como el que hacía antes, de comprar y vender vacas, tiene su novia y no se mete con las chicas. El declarante no consume alcohol ni drogas, su único vicio es el cigarrillo. Las chicas no pueden tomar drogas adentro del local, lo que hacen afuera es problema de ellas. Justamente, fueron unos clientes con drogas y les empezaron a ofrecer a las chicas y el día que llevó a la chica a la comisaria para ficharse se cruzó a hablar con policía para decirles de esto y que les informaría detalladamente de la situación porque no quiere este tipo de gente en su negocio. El día del procedimiento había llevado a una de las chicas a tomar el colectivo porque quería ir al Paraguay para el día de la madre. Si esta chica, la denunciante, hubiera querido irse se lo hubiera dicho y se hubiera ido sin problema. Advertido de que ella le debía dinero y no tenía plata para irse, contestó que no le hubiera negado que se vaya o darle el dinero para el pasaje a Buenos Aires. Que no sería la primera vez que una chica que llega se va a los dos o tres días y no le paga los gastos que generó, pero el declarante no puede retenerlas, son los riesgos del negocio. Preguntado si las chicas se cocinan en  el lugar, contestó que sí, que se cocinan en grupos según sus afinidades. Que si la Brigada tomó fotos podrá verse la cantidad de mercadería que tienen para comer porque no les falta nada, la mercadería se la compran ellas con el dinero que ganan y a  las que no hacen ganancia, el declarante les da dinero para que compran. Que hace cinco años que está en el negocio y justo ahora que le falta un poco para salirse no se va a poner a hacer cosas raras. Que se iba a volver a trabajar en el campo. Que vive las 24 horas para el negocio, que como dicen es un “Ruso miserable”, no tiene otro gasto que la comida y come una vez al día, se compra pantalones cada cuatro años, las zapatillas las usa dos años. Esto no es una fiesta para él, tiene un hijo estudiando que mantener y ahora está preocupado por las chicas que están solas allá, fue un amigo del declarante a ver como están. Después de un tiempo de convivir con las chicas uno se empieza a encariñar con ellas, se preocupa si les duele el estómago, si están llorando, si les duele la cabeza, vive inculcándoles que todo negocio para funcionar tiene que ser como una familia, que son una familia, si alguna no entiende eso bueno. Si no fuera así no estarían las chicas cuatro o cinco meses, o como la que se fue a Paraguay que va a volver y con la hermana. Preguntado si el declarante tiene alguna propiedad en Santa Rosa, contestó que su casa, en el ……. Estaban viendo con el muchacho  que le ayuda allá, la posibilidad de volverse porque allá la situación está muy mal desde agosto del año pasado en que se paró todo por la paralización del precio del barril del petróleo. Preguntado por la Sra. Fiscal si las chicas que están actualmente trabajando en el local en … giran dinero todos los meses, contestó que cuando tienen plata tienen que girar dinero, por mes o cada quince días. Lo que no se gastan – porque gastan casi toda la plata en ropa o bebidas -  lo tienen que girar, es como que tienen una cultura que si no le giran plata no pertenecen a la familia, son tan arraigados o pegados que hacen lo que sea para girarles plata a la familia, hay cosas que no se pueden creer, el declarante recién las está asimilando después de tanto tiempo. Las chicas van cambiando de lugar, están unos meses en un lugar y se van a otro cabaret, van y vienen; por ejemplo, una chica que estaba el año pasado y ahora está en Usuahia lo estaba llamando para ver como estaban las cosas para volver, otra que estaba se fue a Buenos Aires. En el local paga $ 4000 de alquiler, el año pasado cuando fue lo juntaba en una semana porque la mayoría de la gente que trabaja en las empresas petroleras están solos y agarran la plata y se gastan la mayoría en bebida, dada su condición social, la bebida es su plata fuerte. Si está bien o está mal lo que declaró no lo sabe pero es lo que tiene que decir porque es la verdad de su situación. Le gustaría verla a esta chica y preguntarle “D. qué te pasa, me hubieses dicho que te querías ir” y no terminar todos los trámites de los papeles. Que todas las chicas deben trabajar con su radicación y su libreta sanitaria, si no tienen esto no pueden salir al salón a trabajar ya que esto es lo que le exige la Municipalidad para que trabajen las chicas. El trámite de radicación y libreta, estando todo bien tarda un mes, por ahí si hay alguna chica que le salen hongos u otra cosa en el pap deben esperar y por ahí se estira una semana más. Su comercio está habilitado por la Municipalidad como cabaret.

        III.- Pruebas colectadas:

        - Denuncia de fs. 4/vta. y 7/8.

        -Informe del Equipo de Abordaje a Incidentes Críticos (E.D.A.I.C.) de la Policía de la provincia de La Pampa (fs. 29).

        - Declaraciones  testimoniales de fs. 31/37 vta. y 92/113.

        - Informe de la Dirección Nacional de Migraciones de fs. 139/147).

        - Declaración testimonial de J. Á. O. – propietario del inmueble donde funcionaba el local “E.R.” (fs. 163/64).

        - Declaración testimonial del Oficial Inspector W. D. B. H., integrante del E.D.A.I.C. (fs. 171/73 vta.).

        - Declaración testimonial del Subcomisario A. R. P. (fs. 174/75).

        - Declaración testimonial de la Oficial Inspector J. M. B. P. F. (fs. 176/77 vta.).

        - Informe del Escuadrón 16 – Clorinda de Gendarmería Nacional (fs. 180/206).

        - Declaración testimonial de R. A. G. (fs. 214/16 vta).

        - Informe de la prestataria de servicio telefónico Claro (fs. 219/233).

              - Declaraciones de abono de fs. 244 y 245.

              - Documentación reservada en Secretaría.

              - Causa nº 072/09 que por cuerda corre agregada.

                 IV. Peticiones de la Defensa:

              Que a fs. 240 la Defensora del imputado O. J. U. solicitó se decretara su falta de mérito por ausencia de prueba respecto de la imputación que se le efectuó al momento de recibírsele declaración indagatoria y que consistió en “atribuirle la captación de mujeres extranjeras mayores de 18 años y explotarlas en su provecho económico el comercio sexual que supuestamente ellas ejercían”.

              Agrega que “los días que lleva privado de su libertad desde que se dictó por Ley 23.984 y sus modificatorias el Código Procesal Penal el fundamento de su modificación fue el respeto de las garantías constitucionales, debido proceso y defensa en juicio, que en este caso es resolver la restricción de la libertad de mi defendido con rapidez….”

              “La declaración indagatoria de mi defendido en cuanto libertad, disposición, movilidad y elección para trabajar con el de alternadoras esta ratificado por las declaraciones testimoniales brindadas ante V.S. Esta demás decir que seria volver al régimen de la inquisición si se hiciera valer las declaraciones prestadas por las mismas personas ante la policía ya que se entiende teniendo en cuenta la prohibición de declarar ante ellas que viola lo dispuesto en el Código Procesal cuando establece que el Juez, debe apreciar con libertad los testimonios brindados ante él. De modo que cualquier manifestación que no sea “libre” que se hubiera documentado por la policía en esta causa es nulo y debe excluirse de esta instrucción atento a las garantías constitucionales invocadas”.

                 “Además mi defendido carece de antecedentes judiciales y goza de un concepto óptimo”.

                 “Del material colectado en este causa obra que “el R.” estaba habilitado de acuerdo a las exigencias municipales, de modo que para que se adecue la figura penal que le es imputada a U. según el principio de legalidad, este tiene que comprender que eligió una acción ilegal. Hecho que no se da ni como mero indicio al atribuirle la gravedad del hecho delictivo por la que fuera indagado…..”

                 V.- Valoración de la prueba:

      Llegados los autos a este estado, tengo para mí que los elementos de cargo reunidos – siempre en atención a la provisoriedad de la presente etapa procesal, que ha de ser entendida como de preparación del juicio pleno – resultan superadores del descargo ensayado por O. J. U. e impiden arribar a la conclusión que propugna la Defensa.

      En primer lugar he de resaltar que ningún vicio invalida las declaraciones prestadas por las testigos en sede policial pues es claro el artículo 184 inc. 1 y 7 del Cód. Proc. Pen. Nac. cuando atribuye a las fuerzas de seguridad la facultad de recibir denuncias e interrogar a testigos, estableciendo una prohibición absoluta de recibirle declaración al imputado, lo que no ha sucedido en este caso.

      Por lo demás, no surge de lo actuado que al deponer ante la autoridad policial las testigos se hayan encontrado constreñidas o de algún modo cercenada su libertad, más bien lo contrario se desprende del informe elaborado por el personal del E.D.A.I.C. (fs. 29).

      Sentado ello y con la libertad reclamada por la Defensa he de analizar la prueba testimonial incorporada en autos.

      No obstante las diferencias puestas de manifiesto por las testigos con respecto a lo dicho en sede policial y lo manifestado en esta sede que, en su núcleo, se circunscriben a las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que realizaban los “pases” para mantener relaciones sexuales con los clientes, como así también a la forma de percepción de las ganancias por tal actividad, surge de las declaraciones recabadas:

      1) que O. J. U. era el propietario del local denominado “E. R.”, que funcionaba como cabaret en la zona de ….., Colonia 25 de Mayo, provincia de la Pampa.

      Esta circunstancia, no negada por el imputado, resulta además acreditada con el acta de allanamiento que da cuenta de que se encontraba en el lugar y fue identificado como el responsable; por el testimonio de J. Á. O. (locador del inmueble); y por la copia de la habilitación comercial extendida por la Municipalidad local.

      2) que allí trabajaban, a la fecha del inicio de las actuaciones, siete mujeres – una de nacionalidad boliviana, las restantes de nacionalidad paraguaya. Esto también aceptado por el imputado al brindar declaración y constatado por el personal policial que efectuó la diligencia de allanamiento dispuesta sobre el local.

      3) que todas las mujeres llegaron a nuestro país provenientes de Paraguay, luego de atravesar el Paso Internacional “Clorinda (A) – Pto. Falcón (P).

      Esto resulta corroborado por el informe remitido por el Escuadrón 16 de Gendarmería Nacional (fs. 180/206).

      4) que el nombrado acompañó a las testigos a realizar todos sus trámites migratorios y sanitarios.

      Ver aquí informe remitido por la Dirección Nacional de Migraciones (fs 139/147).

      5) que todos los gastos de traslado hacia esta provincia y, en particular hasta Colonia 25 de Mayo, y los generados por los trámites migratorios fueron solventados en su totalidad por O. J. U., quien las recibía a su arribo.

      6) que las mujeres debían devolverle el dinero que él había invertido en tales gastos con el producido de su trabajo en el local “E. R.”.

      7) que dicho trabajo consistía en hacer “copas” – beber con los clientes -, “show” – bailar para los clientes – y “pases” – mantener relaciones sexuales con los clientes.

      Sobre esta última actividad, las testigos que depusieron en la presente causa refirieron en sede policial que dividían la ganancia con U. (50 y 50), circunstancia que negaron al comparecer ante esta sede alegando que el dinero que ganaban por los “pases” era todo de ellas y sólo dividían la ganancia proveniente de las “copas” y los “show”.

                 No obstante, manifestaron acordar tales “pases” con los clientes que concurrían a “E. R.” con quienes hacían la “salida” fuera del local, a excepción de la testigo que depuso a fs. 98 vta. que reconoció haber realizado “pases” en una de las habitaciones donde ellas vivían porque tenía miedo de salir afuera, ello con el conocimiento de U.

                 Por otra parte, la testigo 1 al preguntársele porqué había dicho a la policía que el fruto de su trabajo era 50% para ella y 50% para su patrón contestó que porque ‘del dinero que ganaba con los pases sacaba el dinero para pagarle la comida a su patrón’ (fs. 96), en igual sentido la testigo 3 que refirió que ‘con los pases le pagan la comida a J.’ (fs. 99), la testigo 4 al ser preguntada si de lo que ganaba por los pases debía darle dinero a U. expresó que ‘a veces le tenía que dar para que le trajera el inyectable del anticonceptivo, a veces se lo compraba él, a veces le daba para la comida’ (fs. 104 vta.).

      8) que todas vivían en el lugar, en un sector aledaño al local “E. R.” y comunicado con éste por un pasillo; el sector de  las habitaciones de las mujeres se comunicaba, a su vez, con aquel donde vivía el imputado.

      Sobre las condiciones de estas habitaciones y sus dimensiones, resultan ilustrativas las fotografías de fs. 56/7 y las declaraciones testimoniales de B. H. (fs. 172 vta.), P. (fs. 174 vta.) y P. F. (fs. 176 vta.).

      9) que para adquirir sus alimentos y mercaderías realizaban compras – con su dinero o con dinero que les facilitaba U., con cargo de devolución.

      10) que tenían días francos – aunque no hubo acuerdo entre las testigos sobre la forma en que éstos se implementaban – y permiso para salir del lugar cuando no se trataba de un día franco con cargo de regresar para el horario de apertura del local.

      11) que cuando salían del local solamente llevaban la Cédula de Identidad, no así la documentación migratoria y las libretas sanitarias que, según la mayoría de las versiones, quedaban bajo la guarda del “patrón” (U.).

           Dadas todas estas coincidencias, aún existen puntos grises en las declaraciones testimoniales referidos todos ellos a la cuestión de los “pases” (algunas dijeron realizarlos al cierre del local, otras que durante el horario de atención al público salían y luego volvían aunque fueron imprecisas cuando se les requirió que explicaran de qué forma controlaban el tiempo que duraba la salida – teniendo en cuenta el precio y tiempo pactado con el cliente – refiriendo alguna que su patrón llamaba al celular del cliente, para luego decir que eran las chicas las que llamaban a la que salía, fs. 96) y los “francos” (la denunciante dijo que las dejaban salir los miércoles, los sábados y los domingos; la testigo 1 dijo que el franco lo tenían ‘cuando ellas quieren’, fs. 95; la testigo 3 dijo que ‘los sábados, los domingos y lunes’ aunque dependía de la clientela que fuera al local, fs. 99 vta.;  la testigo 6 manifestó ‘los viernes, sábados, jueves y lunes’, luego se rectificó y dijo ‘jueves, viernes y sábado’ y que en definitiva ‘no tienen francos fijos y no trabajan siempre que no haya clientes, si hay clientes trabajan’, fs. 11/vta.).

           Surge, además,  de los relatos de las mujeres que trabajaban en “E. R.” que compartían una idiosincrasia común: provenientes de familias de escasos recursos, iniciadas en la prostitución siendo menores, apremiadas por la situación económica en su país podían trabajar como empleadas domésticas y, a su vez, ejercer la prostitución, necesitadas de dinero para sostener a sus familias – la mayoría numerosas -, con hijos menores para criar, aceptaban venir a ejercer la prostitución como una opción para hacer dinero y enviarlo a sus familias, previo a realizar el contacto en Paraguay que las enviaba a trabajar con “J.”.

           Que esta situación no era desconocida por U. ya que era el encargado de solventar los gastos de traslado y trámites migratorios para que las mujeres pudieran trabajar en este país.

                  Dichos gastos debían serle devueltos con el producto de su trabajo (prueba de esto es el cuaderno secuestrado y reservado en Secretaría de donde claramente surgen anotaciones “contables” relativas al debe y haber de tres de las mujeres que trabajaban para él) pero como no empezaban a trabajar sino hasta que tuvieran su documentación acumulaban deuda y quedaban así atrapadas en un círculo difícil de romper.

                 Además, no resulta tampoco un dato menor la circunstancia de que cuando salieran no llevaran su documentación migratoria y sanitaria (en poder de U. o bajo su dominio detrás de la barra del local), pues extranjeras, en un lugar que no conocían, con una profesión que las expone a todo tipo de penurias en la calle y por la que muchas veces se sienten avergonzadas, e indocumentadas difícilmente recurrirían a las autoridades para solicitar auxilio.

                 Resulta también llamativo que pese a que todas refirieran en esta sede que percibían el total de la ganancia por los “pases” con los clientes y atento al dinero que dijeron ganar por tal labor no tuvieran disponibilidad monetaria (ninguna tenía dinero para solventarse los pasajes en caso de querer regresar a Paraguay y debían solicitarlo al “patrón”; la testigo 1 refirió haber enviado $ 300 a su familia pero debió pedírselos a U., fs. 93; la testigo 3 refirió que ‘J. le manda’ dinero a su madre pero después le enseñó a mandar giros y ella lo hacía, aunque no brindó precisiones sobre la cantidad de dinero que envió, fs. 98 y 99; la testigo 4 sólo mandó ‘dos frazadas y ropa para su hijita’, fs. 104 vta.; la testigo 5 requirió por adelantado el envío de $ 600 por lo que comenzó su labor en deuda).

           Cobran aquí relevancia los dichos del Oficial Inspector B. H., integrante del E.D.A.I.C. y capacitado en la atención de personas en situación de crisis – por las especiales condiciones en que abordó a las testigos, relatadas en su informe de fs. 29 - cuando relató lo que escuchó de las entrevistadas al preguntárseles sobre su trabajo en “E. R.”. Así, refirió el testigo que ellas explicaron que ‘dormían en las cuchetas y en la cama individual tenían las relaciones con los clientes. Cuando eran preguntadas sobre si tomaban precauciones respecto del contagio de enfermedades de transmisión sexual eran contestes todas en afirmar que en la pieza cada una hacía lo que quería acorde a lo que pactaran con el cliente… Cuando se les preguntaba sobre el dinero siempre decían que dividían 50 y 50 con U.…. Otra cosa que manifestaron que algunas chicas decían que solían escuchar ruidos y entonces se juntaban a dormir todas en una habitación y, por ejemplo, dormían cuatro en una sola cucheta pero sin usar la cama de una plaza, era como un código de que “donde se trabaja no se duerme”  (fs. 172 vta./73).

           Esto es coincidente con lo relatado por la Oficial Inspector P. F.  cuando refirió que ‘al revisar las habitaciones las mujeres comentaban que en las cuchetas dormían y en la cama de una plaza realizaban los “pases” (fs. 176 vta.) y da sentido a la tristemente célebre señal de la luz roja encendida que observó el Subcomisario P. sobre la puerta de ingreso al sector de las habitaciones (fs. 174 vta.).

           A ello se agrega la condición habitacional en que vivían las mujeres que trabajaban en “E. R.”. Sus habitaciones estaban constituidas por divisiones de ladrillo “pandereta” que formaban paredes que no llegaban hasta el techo; las pequeñas dimensiones de las habitaciones no permitían más que la colocación de una cama cucheta y una cama de una plaza; y no tenían ventanas ni ventilación. Tales divisiones no fueron autorizadas por la autoridad municipal pues surge del plano conforme a obra reservado en Secretaría que cuando éste se presentó en el municipio el sector estaba constituido por un solo local; en tal sentido también puede verse lo declarado por J. Á. O. (fs. 163 vta./64). De ello se colige, que U. construyó o hizo construir las divisiones a sabiendas de su ilegalidad con posterioridad a la presentación de los planos para obtener la habilitación comercial pues, de lo contrario, ningún sentido tenía que no las hubiera declarado.

                 En este punto voy a detenerme atento a la manifestación hecha por la Defensa respecto a que como U. contaba con habilitación comercial de acuerdo a las exigencias municipales no podía comprender que eligió una acción ilegal. No puede, en modo alguno, entenderse que cuando un municipio otorga una licencia comercial ello comprende cualquier actividad ilegal que a futuro pueda realizarse dentro del  local habilitado pues ello nos llevaría al absurdo de admitir que si habilita una clínica convalida las prácticas contrarias al arte de curar que cualquier profesional desaprensivo pudiera realizar o que cuando nos habilita para conducir un automotor nos exime de responsabilidad por los accidentes de tránsito que pudiéramos protagonizar y sus consecuencias penales.

                 A los testimonios reunidos en autos deben agregarse los obrantes en causa nº 072/09 – que por cuerda corre agregado al presente - en tanto cuatro mujeres de nacionalidad paraguaya relataron como habían sido engañadas bajo promesa de venir a trabajar a la Argentina como empleadas domésticas, le fueron entregados los pasajes y fueron recogidas por J. U. para  terminar obligadas a prostituirse en “E. R.”, de donde se escaparon con la ayuda de una persona que las llevó al campo y luego a la ruta donde un camionero las llevó hasta la ciudad de General Alvear, Mendoza, donde pidieron ayuda (ver en especial constancias obrantes a fs. 11/22 de la citada causa).

                 De lo dicho se deriva que el imputado O. J. U. recibió y acogió en su local comercial “E. R.”, habilitado como cabaret por el municipio de la localidad de …, provincia de La Pampa, a mujeres provenientes de la República de Paraguay  aprovechándose de su situación de vulnerabilidad socioeconómica y familiar, para lo cual solventaba los gastos de traslado, con la finalidad de explotarlas mediante el facilitamiento del ejercicio de la prostitución (art. 4to., inc. c,  ley 26.364)  actividad que desarrollaban en el local “E. R.”, lugar acondicionado para favorecer el contacto de las mujeres con los hombres que allí concurrían – se servían “copas” que integraban la ganancia del lugar, había un caño colocado para realizar bailes impúdicos por cuya realización también se pagaba a las mujeres y existían cuatro habitaciones que, a esta altura, estoy en condiciones de afirmar que eran de “pase”, es decir el lugar donde las mujeres mantenían relaciones sexuales con sus clientes.

                 El conocimiento de U. sobre la situación de vulnerabilidad de tales mujeres aflora en su propia declaración cuando dice frases tales como ‘Ellas cuando vienen a trabajar de esto, de prostitutas, saben a qué vienen y nadie las obliga. La única gente que las obliga a trabajar y a mandar dinero es la familia, la mayoría de los casos la misma madre’, ‘Uno se ha criado  en otro tipo de familia y cuesta creer que en la mayoría de los casos sea la misma madre de la chica la que llama para ofrecer el trabajo de la hija, o las obligan a ir a trabajar…’, ‘…es como que tienen una cultura que sin no le giran palta no pertenecen a la familia, son tan arraigados o pegados que hacen los que sea para girarles plata a la familia, hay cosas que no se pueden creer…’ (fs. 74 y sgtes.).

                 En vínculo que el imputado generaba con las mujeres que trabajaban en el local hacía que éstas estuviesen en deuda con él, de una forma u otra siempre le debían dinero o debían recurrir a él, sea porque tenía la documentación migratoria y sanitaria de ellas, sea porque necesitaran dinero para girar a sus familias o regresar a Paraguay. Así, en deuda, sin dinero para decidir cuando regresarse a su país, necesitadas de realizar cualquier trabajo para poder enviar dinero a sus familias, ejerciendo una actividad estigmatizante, peleadas con sus madres debido a su trabajo, cualquier idea de libertad se desdibuja – por más que se encuentren en un lugar sin restricciones físicas – y se palpa claramente la situación de vulnerabilidad de la que nos habla la ley.

           VI.- Calificación legal:

                 En forma previa a discernir la calificación legal del hecho atribuido a U. y que fuera analizado en los acápites anteriores, he de permitirme la licencia de transcribir algunos pasajes de la obra de Javier A. De Luca y Julio E. López Casariego (Delitos contra la Integridad Sexual. Ed. Hammurabi, 1ra. Edición, 2009) que, entiendo, nos ilustran sobre la materia.

                 Han dicho estos autores que “Se ha sostenido que el Título V el Código Penal en el que fueron insertos los arts. 145 bis y 145 ter, los debates parlamentarios y su inequívoco texto, ponen de manifiesto que para constituir delito las acciones allí descriptas reclaman en primer lugar, una ofensa al bien jurídico “libertad”. En este cometido, las figuras se ocupan de las formas más básicas de agresión, lo fáctico y natural que es reconocido por el Derecho todo, un conjunto de cualidades y situaciones indisolublemente unidas al ser humano, referidas a su autodominio o autodeterminación (ob. cit., pág. 344/345).

                 Siguen los autores con que “el tráfico se produce por medio de violencia, fraude o el aprovechamiento o la provocación de situaciones de constreñimiento económico. …. Se sostiene que la explotación sexual, por ejemplo, es la tercera actividad ilícita más rentable del mundo, detrás del tráfico de drogas y de armas. Se trata de un tráfico de naturaleza subterránea, imposible de procesar sin cooperación de las víctimas, quienes, sin embargo, no sólo carecen de incentivos de los gobiernos para hacerlo sino que además, corren riesgo de ser criminalizadas por el ejercicio de la prostitución u otros delitos conexos, ser deportadas o sufrir represalias de parte de los traficantes” (ob.cit., pág. 345, mi resaltado).

                 “Sabido es que en materia de trata para la prostitución todavía rige en muchas mentes la ilusoria idea de la prostituta feliz que pude entrar y salir de la prostitución lucrativa, y se desconoce que se trata de víctimas que son vendidas y revendidas como mercaderías. De esta forma, aún en la actualidad se sigue gastando energía en la discusión sobre el consentimiento de estas personas para ser objeto de estas prácticas, lo cual permite ocultar el verdadero problema: que no se trata de un trabajo pactado en igualdad de condiciones. Es como confundir el consentimiento en la violación y en la prostitución. En el segundo caso no hay violación porque hay consentimiento en el trato sexual individual, pero ello no significa que, desde otra mirada, exista un consentimiento libre en prostituirse. Ocurre lo mismo con trabajos denigrantes, con los matrimonios serviles, etcétera. Es que se trata de dos consentimientos distintos: uno es el de la disponibilidad de tradicionales bienes jurídicos en igualdad de partes contratantes; el otro, el que se da entre una situación global de explotación humana, en donde quien tiene el poder se vale de las necesidades del que no lo tiene (ob. cit., pág. 346, mis resaltados).

                 “… Por ello el foco debe ser puesto sobre quien explota situaciones objetivamente comprobadas, sea que las haya generado o que simplemente se aproveche de ellas.

                   En general, las víctimas son extranjeras, de países distantes, mantenidas en locales cerrados y aislados, con sus documentos retenidos, sin ningún tipo de cobertura médica, jurídica o social, que pertenecen a clases sociales más bajas, sin capacidad económica de sus familias para presionar a las autoridades a que las encuentren y repatrien, y están constantemente amenazadas y sometidas físicamente por sus captores. En muchas sociedades son las mismas familias las que venden a sus hijos o que facilitan su explotación sexual por parte de terceros para que se conviertan en sostén del hogar. ….Los explotadores los mantienen encerrados, deciden por ellos qué tipo de servicios sexuales deben prestar y el modo de hacerlo, la vestimenta, la alimentación, las horas de trabajo, tratamientos médicos, abortos, y todo lo concerniente a sus vidas, y descuentan todas estas provisiones de sus honorarios, con lo cual aumentan sus deudas para con los explotadores….” (ob. cit., pág. 347).

                 Dicho esto, he de concluir en que el hecho atribuido a O. J. U. que he tenido  prima facie acreditado conforme lo expuesto en el acápite anterior encuentra adecuación típica en el delito de acogimiento o recepción de mujeres mayores de dieciocho años de edad mediando abuso de una situación de vulnerabilidad con la finalidad de explotación mediante el facilitamiento y obtención de provecho económico de su comercio sexual (art. 4to. inc. c, ley 26.364), agravado por haberse cometido en perjuicio de más de tres víctimas (art. 145 bis del Código Penal).

                 VII.- Sobre la prisión preventiva:

                 Atento a que la escala punitiva del delito atribuido a O. J. U., que he tenido por acreditado, no permitiría una eventual condena de ejecución condicional, estimo que procede disponer su procesamiento con prisión preventiva, de conformidad con lo establecido por el art. 312 inc. 1° del Cód. Procesal Penal de la Nación.

                 Además, para así decidir tengo en cuenta la seriedad del delito enrostrado que – conforme lo ha sostenido nuestra Alzada en numerosos precedentes – denuncia algo más que cuentapropismo en la empresa criminal y autoriza a sospechar al menos de una organización de muchísima más envergadura, cuya determinación y desbaratamiento se frustraría absolutamente en caso de liberarse en este estado al imputado y a que el tiempo transcurrido desde su detención no aparece como irrazonable ni desproporcionado (conf. Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca en Exptes. nº 65.600 “Sanfilippo, Vicente”, 65.601 “Polizzi, Luis Alberto”, 65.602 “Sanfilippo, José”, 65.603 “Martínez, Lourdes Raquel” y 65.604 “Rivas Dávalos, Jésica Mariela” –resueltos el 26-02-2009-; Expte. nº 65.627 “Díaz, Alberto Ceferino”– resuelto el 3-03-2009-; Expte. nº 65.630 “Toviani, José Luis” – resuelto el 9-03-2009-; y  Expte. nº 65.695 “Fernández, Carlos Alberto” – resuelto el 21-04-2009. Todos publicados en la página web del Centro de Información Judicial).

                 Por ello,

RESUELVO:

      1.- NO HACER LUGAR A LA FALTA DE MERITO de O. J. U., solicitada por la Defensa.

                 2.- DECRETAR EL PROCESAMIENTO CON PRISION PREVENTIVA (arts. 306 y 312 del Cód. Proc. Pen. Nac.) de O. J. U., ….; en orden al delito de acogimiento o recepción de mujeres mayores de dieciocho años de edad mediando abuso de una situación de vulnerabilidad con la finalidad de explotación mediante el facilitamiento y obtención de provecho económico de su comercio sexual (art. 4to. inc. c, ley 26.364), agravado por haberse cometido en perjuicio de más de tres víctimas (art. 145 bis del Código Penal)

      3.- MANDAR TRABAR EMBARGO (art. 518 del Cód. Proc. Pen. Nac.) sobre bienes o dinero de O. J. U. hasta cubrir la suma de pesos cien mil ($ 100.000), para lo cual se procederá por la vía incidental.

      4.- DISPONER EL TRASLADO de O. J. U. a la Unidad …del S.P.F., donde deberá quedar alojado a disposición exclusiva de este Jugado Federal. A tal fin, líbrense los oficios correspondientes.

      Regístrese y notifíquese. A tal fin, líbrese cédula a la Defensa y oficio al lugar de detención del imputado.

      Recaratúlese y prosigan los autos según su estado. 


            Pedro V. ZABALA

                   Juez Federal


Ante mi:

                Iara SILVESTRE

                    Secretaria

 

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