Derecho Penal

La acción de revisión no puede servir de excusa para la realización de un nuevo juicio. caso contrario se quebrantaría la cosa juzgada y la seguridad jurídica.
Derecho Procesal Penal - Jurisprudencia Provincial

Causa N° 28.954, caratulada “R., O. H. s/Acción de revisión”.

Sala II del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, rta. 18 de diciembre de 2008.

En la ciudad de La Plata, a los 18 días del mes de diciembre de dos mil ocho, se reúnen en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Sala Segunda del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, doctores Fernando Luis María Mancini y Carlos Alberto Mahiques (arts. 2, 440 y ccdtes. del C.P.P., y 6, 16 y ccdtes. de la ley 11.982), con la presidencia del primero de los nombrados, para resolver en la causa N° 28.954, caratulada “R., O. H. s/Acción de revisión”. Practicado el sorteo de ley, resultó que en la votación debía observarse el orden siguiente: MAHIQUES – MANCINI.
Los autos tienen inicio con motivo de la acción de revisión incoada en su propio favor por O. H. R., con el patrocinio letrado del señor defensor oficial del departamento judicial de San Martín, doctor Fernando Luis Lagares, respecto de la sentencia dictada el 28 de diciembre de 1999 por el tribunal en lo criminal Nº2 departamental con relación al nombrado, por la que se lo condenó por la comisión, en carácter de autor, del delito de homicidio simple.
Cumplidos los trámites de rigor, esta causa se encuentra en condiciones de ser resuelta, por lo que el Tribunal decidió tratar y votar la siguiente cuestión:
¿Qué decisión corresponde adoptar?
A la cuestión planteada el señor juez doctor Mahiques dijo:
I) Los accionantes fundaron su reclamo en que se han descubierto nuevos elementos de prueba que, unidos a los ya examinados en el proceso, demuestran en forma categórica que el hecho ilícito juzgado no fue cometido por el condenado O. R., citando a tales efectos los artículos 467 inciso 4º y 469 inciso 1º del Código Procesal Penal.
Tras resaltar que el elemento probatorio fundamental para tener por demostrada la autoría de R. en el hecho fue el testimonio de J. A. C., señalaron que el tribunal de juicio no pasó por alto un dato importante, cual fue que la fiscalía no se había encargado de individualizar y citar al debate a una persona conocida por el apodo de “Mono”, y que según los testimonios del propio C. y de D. D también se encontraba a bordo del automóvil con los nombrados en el momento en que aquel vio como sucedían los hechos.
Indicaron que tiempo después, en la I.P.P. Nº148.718 que tramitó ante la U.F.I. Nº6 departamental, iniciada con motivo de una denuncia contra J. A. C. por el delito de falso testimonio, se logró dar con el referido “Mono”, quien resultó ser A. S. M.
Resaltaron que de lo declarado por este último surge una discordancia trascendental con lo que había manifestado C. durante el debate. Destacó que en aquella ocasión este testigo había dicho que vio todo lo acontecido mientras iba en el habitáculo del vehículo, más precisamente ubicado en la butaca situada detrás del conductor, y que luego bajó en la esquina de la Ruta 8 y la calle José C. Paz, cuando por su parte el conductor, M., dijo con suma precisión que C. bajó justo en la esquina de la Avda. Pte. Perón y Ruta 8, lo cual quiere decir que para él C., mientras viajaba en su auto, nunca pudo haber visualizado el momento en que se disparaba contra el luego fallecido Héctor Oscar Galván.
Adujeron que la aparición de este nuevo testimonio, en el contexto de la forma sugestiva en que J. C. apareció durante la investigación como un testigo esencial para fundar la autoría de R., demuestran que el nombrado no declaró la verdad sobre lo que vio ese día.
Alegaron además que el tribunal sentenciante, para fundar la credibilidad del relato de J. A. C., consideró que su presencia en el lugar se había visto confirmada por los testimonios de A. L. y C. T., pero los nombrados se refirieron en realidad del hermano de aquel, A. A. C., a quien vieron recriminarle a un policía lo que había sucedido.
Requirieron así la anulación del fallo condenatorio, y la realización de un nuevo debate en el cual no falte ninguna de las pruebas decisivas para el análisis de la responsabilidad penal de O. R.
II) En primer término, se impone poner de resalto el carácter evidentemente excepcional del instituto de la revisión, y la naturaleza taxativa de sus supuestos habilitantes, toda vez que se trata de un medio extraordinario de impugnación dirigido contra aquella decisión jurisdiccional que reviste la calidad de cosa juzgada (conf. C.S.J.N., Fallos: 306:558; 308:1985; 315:2599, entre otros). Ello implica que, para la admisibilidad de este tipo de reclamos, debe darse prioritaria importancia al cumplimiento específico de todos los recaudos legales pertinentes (cfr. esta Sala, causa Nº20.614, “Enríquez, Isabel s/acción de revisión”, rta. 28/9/2006).
Y, por supuesto, debe prestarse especial atención en que la acción de revisión no sea utilizada como una manera de burlar el sistema impugnativo ordinario establecido por el ordenamiento procesal. En ningún caso la acción de revisión puede presentarse como un medio alternativo del que pueda valerse quien se disconforma con una sentencia condenatoria, para el caso en que hayan precluido sus posibilidades impugnativas, o sus reclamos no hayan encontrado favorable acogida.
III) La cosa juzgada puede ser definida como la autoridad y eficacia que adquiere la sentencia judicial que pone fin a un litigio y que no es susceptible de impugnación, por no darse contra ella ningún recurso, o por no haber sido impugnada a tiempo, lo que la convierte en firme (Manuel Ossorio, “Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales”, 23° edición actualizada, Editorial Heliasta, Buenos Aires, 1996, pág. 251).
No huelga recordar que la cosa juzgada descansa sobre la autoridad que el Estado concede a las sentencias de sus tribunales, posee evidente jerarquía constitucional, y constituye uno de los pilares sobre los cuales reposa una de las garantías más caras a nuestro sistema republicano de gobierno, la seguridad jurídica (conf. C.S.J.N., F 787 XXXVI R. H., “Felicetti, Roberto y otros s/ revisión -causa nº 2813-“, rta. 21/12/2000, considerando 15).
A ese respecto, señalo que el máximo tribunal nacional ha conferido jerarquía constitucional a la cosa juzgada (Fallos: 224:657; 250:435; 252:370; 259:389), en razón de que la inalterabilidad de los derechos definitivamente adquiridos por sentencia firme reconoce fundamento en los derechos de propiedad y defensa en juicio (Fallos: 199:466; 258:220;; 281:421) y que la estabilidad de las decisiones jurisdiccionales constituye un presupuesto ineludible de la seguridad jurídica (Fallos: 253:171).
En tal sentido, corresponde destacar que la trascendencia del sostenimiento de la regla de la cosa juzgada reviste tan obvia importancia, que todos los Estados han tenido que valerse de ella, por una evidente razón de certeza y seguridad en las relaciones jurídicas (conf. Juan Carlos Hitters,  “Revisión de la cosa juzgada”, Librería Editorial Platense S.R.L., La Plata, 1977, pág. 125). Asimismo, que el sistema jurídico carecería, como principio, de eficacia práctica sin ella y, por tanto, su desconocimiento generalizado supondría un padecimiento de los fines más básicos del derecho (confr. en esa dirección, H.L.A. Hart, “El concepto de derecho”, trad. de Genaro R. Carrió, Buenos Aires, 1963, págs. 176 y sgtes.; Sebastián Soler, “La interpretación de la ley”, Barcelona, 1962, págs. 92 y sgtes.).
Es que sólo a través de la obtención del pronunciamiento judicial definitivo puede alcanzarse el fin último del proceso, relativo a la pacificación jurídica por medio de la reconstrucción del orden, cuyo mantenimiento resulta imposible si se permite revisar indiscriminadamente lo decidido mediante decisiones que han adquirido firmeza.
IV) Siendo ello así, debe destacarse que la acción de revisión impetrada resulta improcedente, conforme las exigencias derivadas de la interpretación conjunta de los artículos 467 y 470 del Código Procesal Penal.
Cabe recalcar que la acción de revisión, además de los ya señalados reparos vinculados a la vigencia del sistema impugnativo ordinario, tampoco puede servir de excusa para la realización de un nuevo juicio, en el cual tanto la defensa como la acusación intenten reeditar el análisis de hipótesis o argumentaciones relativas a su estrategia procesal, ni para una nueva valoración del material convictivo en el que se basó la condena -ni aún siquiera para establecer una posible valoración arbitraria o absurda- (en similar sentido, bien señala Jorge Clariá Olmedo que los motivos que permiten la fundamentación de la revisión “no pueden consistir en errores de hecho o violaciones de ley que fluyan del material histórico y jurídico considerado o que pudo considerar la sentencia o debió observarse en el trámite. Debe tratarse de circunstancias externas o extrínsecas del proceso concluido con la resolución impugnada –“Tratado de Derecho Procesal Penal”, Tomo V, Ediar, Buenos Aires, 1966, pág. 552). Lo contrario implicaría un inaceptable quebranto al principio de la cosa juzgada y a la garantía de la seguridad jurídica, ya mencionadas.
V) En este plano, corresponde destacar que la ya aludida limitación de los motivos previstos en la ley procesal no es la única consecuencia del carácter excepcional de este instituto, ni la de mayor relevancia. Por el contrario, el reflejo principal de este último reside en la labor que cabe al tribunal ‘ad quem’ en la primera fase del recurso.
El recurso de revisión  está articulado en dos fases, tradicionalmente denominadas ‘iudicium rescindens’ y ‘iudicium rescissorium’.
 En la primera de las fases mencionadas, el tribunal ‘ad quem’ debe determinar si concurren las condiciones sobre cuya base debe ser rescindida la decisión impugnada. En la segunda, si es que esta última ha sido revocada, el mismo tribunal, o uno diverso, ha de sustituirla por otra.
En el recurso de revisión –salvo algunos casos excepcionales (v.gr. la aplicación retroactiva de una ley penal más benigna)- el ‘iudicium rescindens’ consiste únicamente en la indagación acerca de si determinadas circunstancias sobrevinientes y externas respecto del proceso resultan inconciliables con la sentencia impugnada, por contradecir la reconstrucción histórica que dio base a la decisión -por ejemplo, nuevos hechos o nuevas pruebas de evidente sentido opuesto- o evidencian que el fallo condenatorio ha sido obtenido mediante fraude -por ejemplo, en el caso de ser el producto de estafa procesal, prevaricación, etcétera-.
La manera en que tales circunstancias puedan modificar el contenido del pronunciamiento impugnado es materia exclusiva del ‘iudicium rescissorium’. En otras palabras, la misión del ‘iudicium rescindens’ se agota en la demostración de que la sentencia impugnada es, a la luz de las nuevas circunstancias, insostenible. Si es posible una interpretación razonable de los nuevos hechos -o de la nueva sentencia que los presente como no contradictorios respecto del pronunciamiento en revisión-, la cosa juzgada -dado su valor eminente- no debe ceder y, por consiguiente, no habrá lugar para un ‘iudicium rescissorium’ (conf. C.S.J.N., S.C. D.43, L.XXVIII – “De Gainza, Máximo Ezequiel y otro s/ injurias (causa N° 5838)”, rta. 13/05/1997, voto del Dr. Petracchi, y sus citas).
VI) La pretensión bajo examen no cumple con las exigencias derivadas de lo expuesto en los considerandos precedentes, presentándose en cambio como un mero intento de reeditar la discusión en punto a la autoría del hecho sometido a juzgamiento por parte del condenado, a través de una nueva crítica sobre el material probatorio tenido en cuenta en la sentencia, particularmente dirigida contra el testimonio prestado durante el debate oral por J. A. C. Ello tan sólo revela la intención de reafirmar posturas defensistas, renovando el debate histórico sobre el objeto del proceso, pero en modo alguno permiten siquiera entrever que se configure en el caso alguno de los motivos de revisión previstos en el artículo 467 del código de rito.
En particular, y dado que los accionantes ubicaron su reclamo en el marco del inciso 4º del mentado artículo 467, debe subrayarse que dicho precepto requiere para la viabilidad de la revisión que los nuevos hechos o elementos que sean descubiertos hagan evidente que el suceso por el que se dictara la condena no existió, o que el condenado no lo cometió, o que encuadra en una norma penal más favorable.
Entonces, los nuevos hechos o elementos traídos como sustento de la acción de revisión deben permitir alcanzar por sí mismos la certeza acerca de los extremos marcados por la norma bajo análisis, o cuando menos dicha certeza debe surgir inequívoca de la detallada explicación que sobre el punto brinde el pretendiente. Ninguna de estas exigencias se ve cumplida en la presentación en trato, ya que esa certeza en modo alguno surge de los términos de la declaración prestada por A. S. M. (cuya copia se encuentra glosada a fs. 62/63), ni mucho menos es suficientemente expuesta por los presentantes.
VII) En razón de lo expuesto, corresponde rechazar, por improcedente, la acción de revisión en trato, con costas (artículos 467, 470, 471, 530 y 531 del Código Procesal Penal).
Así lo voto.
A la cuestión planteada el señor juez doctor Mancini dijo:
 Adhiero al voto del señor juez doctor Mahiques, en igual sentido y por sus mismos fundamentos.
 Así lo voto.
Por lo expuesto en el acuerdo que antecede, la Sala II del Tribunal de Casación Penal resuelve:
RECHAZAR POR IMPROCEDENTE, con costas, la acción de revisión incoada en su propio favor por O. H. R., con el patrocinio letrado del señor defensor oficial del departamento judicial de San Martín, doctor Fernando Luis Lagares, respecto de la sentencia dictada el 28 de diciembre de 1999 por el tribunal en lo criminal Nº2 departamental con relación al nombrado, por la que se lo condenó por la comisión, en carácter de autor, del delito de homicidio simple.
Rigen los artículos 467, 470, 471, 530 y 531 del Código Procesal Penal.
Regístrese, notifíquese, y oportunamente archívese.
FDO.: FERNANDO LUIS MARIA MANCINI – CARLOS ALBERTO MAHIQUES
Ante mí: GONZALO SANTILLAN ITURRES

 
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